Japan Weekend Madrid (2014)

Uno de los mejores fines de semana de mi vida sin duda fue en el que conocí a Reika. Desde que anunciaron que iba a estar como invitada para la Japan Weekend de Madrid, empecé a organizar todo para conocerla.

El encuentro duró sólo unos segundos tras meses de organizar el viaje, cuadrar horarios de la universidad y hacer el cosplay a contrarreloj, pero mereció totalmente la pena. Cuando te presentan una oportunidad que posiblemente no vayas a poder repetir a lo largo de tu vida, no te lo sueles pensar demasiado si puedes permitírtelo. Yo no suelo ir de vacaciones (viajes grandes) ni hacer escapadas muy seguido, así que estos viajes imprevistos son mi pequeño descanso de la realidad. Espero cambiar eso en un futuro ya que me gustaría conocer muchos otros sitios, pero mientras existen otras prioridades disfruto de estos momentos especiales y únicos.

Por problemas de salud y lo que implica hacer un cosplay para mí (la calidad mínima que me impongo siempre), no iba a llevar ninguno a este viaje. Sin embargo, un mes antes de la Japan cambié de opinión y decidí que no podía ir sin cosplay a conocer a Reika. Así que me puse manos a la obra (WIP del cosplay aquí).

Debido a esos problemas de salud, me dieron cita para una operación que necesitaba y tuve que operarme 10 días antes de la fecha en que iba a conocerla. Lo cual implicó que fui lleno de hematomas en los párpados del post-operatorio (espero no haberla asustado xD), aún así mis planes sobre llevar el cosplay no cambiaron. Así que el día en cuestión, me presenté allí con los nervios a tope para hacer mis buenas horas de cola por una foto y 6 seg de compartir el mismo oxígeno. Seis segundos en los que Reika intentó ser amable y decirme algo, lo cual no pude escuchar (sólo llegué a entender “hello” y seguramente parecí un borde, ya que de la presión no pude responder) porque el staff estaba gritando que nos diéramos prisa y dando indicaciones sobre cómo colocarnos para la foto en plan militares (ya que habían retrasado una hora el photocall, por lo tanto, todo iba con retraso). Una vez hecha la foto (que no subiré porque es horrible; mi marido las sacó mejores y estaba en un lateral con un móvil caca, no con una reflex), agaché la cabeza, incliné el cuerpo hacia delante, le dije “arigatō gozaimasu” y salí de la zona del photocall con las piernas temblando como un flan. Eso sí, yo era más feliz que nadie.

Al día siguiente fue la sesión de firmas, para lo cual también estuve al pie del cañón desde el minuto uno que empezaron a hacer la fila (mucha gente se quedó sin nada porque estaban muy atrás en la fila y cuando se acababa el tiempo que tenían establecido cerraban el chiringuito). La norma era que si querías que te firmara algo y la foto, tenías que comprar algo de su merchan, supuestamente no iba a firmar otra cosa. No sé de dónde saqué el valor para gastarme la cara (nunca en la vida se me hubiese ocurrido que fuera capaz de hacerlo y menos estando yo solo ante el peligro) y mientras me firmaba el álbum que había comprado, le pregunté al intérprete casi sin voz (yo creo que le hablé en ultrasonido xD) si podía firmarme la chaqueta de Shingeki. El señor se lo comunicó a Reika y ella asintió amablemente. Procedí a quitarme rápido la chaqueta (otra vez seguían metiendo prisa) y se la di.

Luego te dejaban hacerte una selfie con ella rápido. Pero con tantas cosas en las manos le dije a mi marido que estaba por detrás de la valla (si no ibas a comprar no te dejaban acompañar), que nos la sacara rápido (él ya estaba preparado porque lo habíamos acordado por si conseguía que me firmara la chaqueta) y empezaron a gritar que sólo podían ser selfies, es decir, yo con el teléfono en las manos. Estupidez absoluta si me preguntan, porque estaba a un metro de mí y así iba a tardar mucho más. Total que él giró el teléfono (él aún lo tenía agarrado, en este punto ya nos la sudó), cambié a la cámara frontal, le di al botón como pude y rápidamente salimos de allí, con las firmas y sin que los del staff nos comieran (menos mal).

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Cuento mi experiencia tal como fue (las cosas buenas y las no tan buenas) porque, aunque entiendo que los del staff también tienen horarios que cumplir, hay gente que viene desde muy lejos, muchas veces exclusivamente para ver a los invitados de los eventos y que cuatro gritos porque no llegan a tiempo con los horarios, pueden estropear 10 seg de ilusión si esta persona a la que admiras iba a decirte algo (como fue mi caso). Fue una sensación un tanto agridulce, pero sin duda no me arrepiento de haberla vivido para nada.

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